- La Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca presenta el estudio ‘Huella Urbana Regional y Metropolitana’, el cual identifica oportunidades de planificación para absorber el crecimiento de 37.000 hectáreas previsto al 2050, garantizando la protección de los recursos naturales y el suelo rural.
- La investigación propone soluciones concretas para densificar el crecimiento cerca de los grandes proyectos de transporte, fortalecer centros urbanos clave y atender la informalidad, blindando así la seguridad hídrica y la competitividad de la región.
Bogotá, D. C., 18 de marzo de 2026 (@somosregionmbc). La superficie urbanizada de Bogotá y 35 municipios de Cundinamarca se duplicó entre 1997 y 2024, lo que evidencia la necesidad de un cambio de modelo de crecimiento que pase de extensivo a inteligente, con una visión sostenible y responsable.
Esa es una de las conclusiones del estudio ‘Huella Urbana Regional y Metropolitana’ presentado este miércoles 18 de marzo por la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca ante autoridades de múltiples municipios del departamento, en el que no solo se diagnostica el presente, sino que se entregan claves para construir el futuro del territorio.
En ese sentido, la investigación permitió determinar que el uso residencial representa el 70 % de la huella urbana, con una fuerte presencia de vivienda campestre (36 % del uso residencial). De igual forma, mostró que en lo que tiene que ver con crecimiento informal y ocupación del suelo no planificado, el 17,6 % está concentrado en Soacha y Bogotá, en áreas de ladera y de riesgo de remoción en masa.
En términos ambientales, el estudio determinó que cerca del 12 % del crecimiento reciente se ha desarrollado sobre suelos con restricciones ambientales o zonas de protección, en el mismo sentido, se hace énfasis en que la región solo cuenta con 18 hectáreas de áreas verdes por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los estándares internacionales.
Luis Lota, director de la Región Metropolitana, señaló durante la presentación del estudio que “los resultados son una fotografía clara de dónde estamos, pero su principal valor es que advierte sobre hacia dónde nos dirigimos si no actuamos de manera coordinada. De ahí la importancia de trazar una hoja de ruta que nos permita construir una región más equitativa, sostenible y ordenada”.
En este sentido, la Región Metropolitana construye el Plan Estratégico y de Ordenamiento (PLANEO) que ya cuenta con su fase de diagnóstico y que entrará en su etapa de formulación. El documento además advierte que, de no intervenir, la huella urbana podría crecer 37.000 hectáreas al 2050, ocupando áreas rurales estratégicas, por lo que la Región Metropolitana presentó seis recomendaciones para hacer frente al reto del crecimiento urbano proyectado.
La primera recomendación tiene que ver con orientar el crecimiento hacia sectores bien conectados con los grandes proyectos de transporte (Metro, Regiotram), para un uso eficiente del suelo. Mientras que la segunda propone impulsar el desarrollo en municipios como Zipaquirá, Chía, Facatativá, Madrid, Funza, Mosquera, Soacha y Fusagasugá para equilibrar la oferta de servicios y empleo, reduciendo los tiempos de desplazamiento hacía Bogotá.
En tercer lugar, se plantea la posibilidad de articular proyectos de infraestructura que permitan atender la demanda de vivienda, equipamientos y movilidad de los proyectos urbanísticos de los municipios. Por otro lado, se recomienda hacer frente a la informalidad mediante programas de relocalización de viviendas en zonas de alto riesgo y en el mejoramiento integral de asentamientos existentes.
Como quinto punto y para asegurar el suministro de agua frente a fenómenos como El Niño se plantea la necesidad de ampliar el sistema Chingaza y poner en marcha la PTAR Canoas. Finalmente, expone consolidar los mecanismos de coordinación intermunicipal para asegurar una planificación coherente y equilibrada entre Bogotá y Cundinamarca.
Uno de los puntos clave del estudio es la seguridad hídrica. Se estima que para 2030 la oferta y demanda de agua se equiparen, lo que subraya la urgencia de actuar ahora. Por ello, las soluciones presentadas buscan proteger las áreas de recarga y optimizar el uso del suelo, acciones fundamentales para blindar el suministro de agua frente a fenómenos como El Niño y garantizar el recurso para los hogares, la industria y la agricultura.
La investigación se constituye como un insumo técnico fundamental para el PLANEO y para la formulación de políticas públicas que permitan anticipar tomar acciones concretas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región.
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